La cultura determina en parte cuál de los muchos caminos de conducta elige característicamente un individuo de una determinada capacidad física y mental. El material humano tiene tendencia a adoptar formas propias, pero de todas maneras una definición de la socialización en cualquier cultura es la posibilidad de predicción de la conducta diaria de un individuo en varias situaciones definidas. Cuando una persona ha sometido mucha de su autonomía fisiológica al dominio cultural, cuando se comporta la mayor parte del tiempo, lo mismo que lo hacen los demás, en la ejecución de las rutinas culturales, está ya socializada. Los que conservan demasiada independencia, necesariamente se encuentran recluidos en el manicomio o en la cárcel.
Los niños se educan de diferentes maneras en las distintas sociedades. A veces se les desteta pronto y abruptamente. A veces se les permite mamar todo el tiempo que quieran, destetándose ellos solos gradualmente a la edad de tres años o más. En algunas culturas el niño es dominado violentamente desde el principio por la madre, el padre o ambos. En otras, prevalece el calor afectivo en la familia hasta el punto de que los padres se niegan a aceptar la responsabilidad de castigar ellos mismos a los niños. En un grupo el niño crece en la familia biológica aislada. Hasta que va a la escuela tiene que adaptarse únicamente a su madre, a su padre, a uno o dos hermanos o hermanas y en algunos casos a uno más sirvientes. En otras sociedades al niño le manejan y a veces incluso le crían, varias mujeres distintas, ya to das aprende a llamar "madre". Crece en una familia numerosa en la que muchos adultos de ambos sexos representan para él papeles aproximadamente equivalentes y en la que sus primos maternos apenas si se distinguen de sus hermanas y hermanos.
Algunas de las necesidades del niño son las comunes a todos los animales humanos. Pero cada cultura tiene una idea propia acerca de los modos más adecuados para satisfacer estas necesidades. Cada diferente sociedad transmite a la nueva generación en una edad muy temprana un cuadro estándar de los fines apreciados y de los medios consagrados, de la conducta apropiada para hombres y mujeres, jóvenes y viejos, sacerdotes y campesinos. En una cultura el tipo más apreciado es la matrona experimentada, en otra el joven guerrero, en otra el anciano erudito.
(Fragmento tomado del libro Mirror for Man, de Clyde Kluckhohn)

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