domingo, 17 de abril de 2016

La personalidad en la cultura III


Tomando en cuenta lo que el psicoanálisis y los estudios de psicología infantil nos han dicho sobre los proceso de formación de la personalidad, para nadie es sorpresa que algunos de estos patrones de personalidad sean más frecuentes en culturas específicas. Por ejemplo, que sean mas frecuentes entre los chinos que entre los mexicanos, entre las clases altas norteamericanas que entre las clases bajas norteamericanas, etcétera.
Obviamente esto no quiere decir que las características de la personalidad de todos los miembros de un grupo tengan que ser iguales. En todas las sociedades y dentro de una sociedad, hay y habrá siempre desviaciones, grados, variantes. Incluso se nota un gran margen de variación entre los que se aproximan a una de las estructuras de personalidad típicas. Esto teóricamente sería de esperar dado que cada constitución genética individual es, por definición, diferente a las demás.
Inclusive, no hay dos personas de la misma posición social, edad y sexo que tengan las mismas, idénticas, experiencias de vida dentro de una subcultura en específico.
La cultura misma por definición, es un conjunto de directrices que cada madre y padre se encargan de aplicar e interpretar de forma distinta. Si embargo, por experiencia sabemos que los miembros de sociedades distintas van a tender a manejar de forma similar, los complejos problemas de ajuste al medio ambiente, a las otras personas, o los de pura satisfacción biológica. Es decir, que en cada cultura es de esperar que se manejarán de forma parecida, cada situación social. Y esto no implica que el "carácter nacional", lo que sea que signifique eso, sea fijado por medio de la historia patria...
Está demostrado que si se lleva a un niño colombiano a vivir al Perú, cuando sea un adulto pensará y actuará como un peruano, no como colombiano. Quizá la pregunta más importante en todo el campo de la antropología venga a ser; ¿a qué se debe que el chino sea chino, y el ruso, ruso?¿Cuál es la causa?
El moldeamiento de la naturaleza humana en bruto, queda implicado en el problema de ser o convertirse en un miembro representativo de un grupo humano. Todos los niños recién nacidos de todas las culturas, se parecen más entre sí que a los miembros adultos de sus respectivas culturas. Pero los miembros más formados de cada grupo, son semejantes socialmente entre sí.
¿Cuál ha sido entonces la contribución de la Antropología? Llamar la atención sobre esta diversidad de modos de conducta. Destacar la circunstancia de que en las distintas culturas haya diversidad -y repetición- de enfermedades mentales. Subrayar el hecho de que hay algunos sorprendentes vínculos entre los sistemas educativos, y los resultados en las instituciones en la vida del adulto.
Es tentadoramente fácil simplificar en exceso este cuadro. Probablemente, si el mexicano tiene tendencia a concebir todas las relaciones humanas en términos patriarcales, se debe a que sus primeras experiencias se desarrollaron en una familia patriarcal. Pero este tipo de estructura familiar patriarcal se "justificaba" por los patrones de conducta aceptados en la vida política, económica, militar o en la educación básica. La dirección fundamental que se le da a la educación infantil no viene de la naturaleza congénita de una sociedad. Tiene, en cambio, la mira puesta en el papel que han de desempeñar varones y mujeres, y se moldea de acuerdo con los valores dominantes en cada sociedad.
Ya lo dijo Gregory Pettit "El castigo corporal es raro entre los primitivos y no debido a una bondad congénita, sino a que no sintoniza con el desarrollo del tipo de personalidad individual considerado como ideal".

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