La labor del antropólogo -y podríamos decir que también del psiquiatra y la psicología en cierta medida-, busca descifrar qué es lo que motiva a la gente. La así llamada "naturaleza humana" y su flexible variedad no es un simple ejercicio académico. Para la planificación social práctica y el desarrollo de sistemas educativos es esencial tener una respuesta a esta interrogante, que sea categórica y definitiva.En su momento, la ideología nazi sostuvo que podían forjar a la gente como lo deseara, si aplicaban la presión suficiente y empezaban bastante temprano en la vida del individuo. También el comunismo tendía a decir que de alguna manera la "naturaleza humana" es siempre y en todas partes la misma. Por poner un ejemplo, lo sostenía con su suposición de que las motivaciones primarias son de índole económica irremediablemente-.
¿Pero hasta qué punto son los seres humanos, así de moldeables? Observando la historia de todos los pueblos conocidos, al menos en grado mínimo, es la única forma científica de responder a esta interrogante.
¿Y de qué manera los diferentes grupos sociales educan a sus críos, para que su personalidad una vez adultos sea -de cierta manera y con las limitantes que esto conlleva- homogénea? Sin temor a equivocarme podría predecir estadísticamente que 25 afroamericanos presentarán ciertas características de conducta con mucha más frecuencia que 25 rusos de clase social, edad y rango equivalentes. Y esto no es racista en modo alguno.
En este momento histórico, si logramos definir cuáles son las verdaderas causas y cómo es que sucede esto, habríamos logrado un avance significativo en el objetivo de poder moldear la educación temprana en el hogar, y la educación formal -o instrucción escolar- de modo que logremos en los futuros adultos, una formación con los valores característicos deseados. (Reflexiones del libro Mirror for Man, de Clyde Kluckhohn)
No hay comentarios:
Publicar un comentario